PALLAPUPAS. PAYASOS DE HOSPITAL. LLEVAR LA RISA A NIÑOS ENFERMOS: UN TRABAJO MUY SERIO.Por Canal Solidario
Con el convencimiento de que “un niño contento es más fácil de curar”, los payasos de la asociación Pallapupas llevan la risa cada semana a los pequeños ingresados en hospitales.
Permanecer ingresado en un hospital durante mucho tiempo no es agradable para nadie y mucho menos para un niño. Muchos de los pequeños no entienden lo que les pasa, no comprenden su dolor ni por qué no pueden salir a jugar con sus amigos y han de enfrentarse a tratamientos duros y desagradables. Pero con una sonrisa todo se lleva mejor y ese precisamente es el objetivo de la asociación Pallapupas: llevar la risa y su poder terapéutico a los menores hospitalizados, a través de los payasos.
“Los niños hospitalizados muchas veces se encierran en sí mismos y los payasos hacemos de intermediarios, somos un vehículo de ayuda al personal sanitario”, explica la fundadora de la organización, Ángela Rosales. Desde su creación a finales del año 2000, la asociación Pallapupas ha visitado a niños y jóvenes ingresados en varios hospitales de la provincia de Barcelona con el propósito de que mantengan su condición de niños a pesar de su enfermedad y ha colaborado con el personal sanitario para mejorar su comunicación con los pequeños pacientes y para que éstos comprendan mejor lo que les sucede.
Como señala la fundadora de Pallapupas, después de dos años de trabajo continuado en los hospitales “los niños mejoran con nosotros. Un niño contento es más fácil de curar que uno que no lo está”. Tres veces por semana, una pareja de payasos miembros de la entidad visitan los hospitales de Sant Joan de Déu y Vall d’Hebron, donde suelen ver entre 60 y 70 niños y niñas enfermos. Estos pacientes –hasta los 20 años-- suelen estar ingresados en los servicios de oncología, traumatología, cardiología, diálisis, pediatría y psiquiatría y, en la mayor parte de los casos, crean un vínculo con la pareja de payasos. De hecho, la relación es tal que se han dado casos en los que estos profesionales de la risa han acompañado a los menores hasta quirófano, antes de una operación, y que han sido la primera persona que han visto los pequeños pacientes al despertar.
Todo este trabajo es posible gracias a la relación entre los payasos, el personal médico y la familia del enfermo. “Queremos hacer entender que no vamos al hospital a reír, sino a hacer un trabajo complementario y a ayudar a mejorar la calidad de vida del niño”, apunta Ángela Rosales. De hecho, para realizar este trabajo, los artistas de Pallapupas se preparan artística y psicológicamente y realizan cursos de formación de manera periódica. La actuación, que se improvisa sobre la marcha y de habitación en habitación, ha de amoldarse al tipo de paciente que en ese momento visitan, ya sea un niño enfermo de cáncer, un adolescente con problemas de droga o que ha intentado suicidarse o una joven víctima de abusos sexuales. Como explica la fundadora de la entidad, “los payasos llaman a la puerta de cada habitación y entran sólo con el consentimiento de los pacientes”.
La Asociación PALLAPUPAS nació el año 2000. Desde el primer momento, y con la convicción de la eficacia del poder curativo de la risa, trabaja con toda la seriedad que reclama una tarea de estas características.
Más información en la página web: www.pallapupas.org/
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