COLOMBIA: VIOLENCIA SEXUAL, UN ARMA DE GUERRA
Por Intermon Oxfam
Los actores armados -tanto ejército, como paramilitares o guerrilla- han usado la violencia sexual contra las mujeres como arma de guerra. Las formas son variadas: violación, abuso y acoso sexual, prostitución forzada, secuestro y esclavitud sexual y mutilaciones sexuales, imposición de prácticas de control de la reproducción y un largo etc.
Un informe de la Defensoría del Pueblo de Colombia afirma que 2 de cada 10 mujeres desplazadas han sufrido algún tipo de violencia sexual perpetrada por los diversos grupos armados del conflicto. Muchas mujeres se han visto obligadas a desplazarse por el riesgo a sufrir abusos sexuales o por haber sido víctimas de los mismos y la indefensión de estás mujeres se mantiene igual en los lugares de llegada. Además, 8 de cada 10 víctimas no denuncia los abusos por miedo a la venganza o vergüenza.
Este crimen es invisible: prácticamente no existen datos que den una visión de la práctica y el impacto del mismo. Cuando hablamos de violencia sexual contra las mujeres, la impunidad generalizada se acrecienta: el gobierno los considera como una violación de DDHH de segundo orden que prácticamente no se investiga.
Responsabilidad de proteger a las víctimas
El gobierno colombiano es el principal responsable de la protección de la población civil frente a la violencia, incluida la protección de las mujeres y niñas frente a la violencia sexual. Además, cuenta con los medios para hacerlo. Por ello, es importante que la comunidad internacional le recuerde al gobierno sus obligaciones y le inste a cumplirlas.
Más información en la página web: www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=3630
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